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10月28日 InexorablementeDerrotados los últimos vahídos, las últimas letras mancilladas como filtradas por el cedazo de una hoja, remanentes de un juego donde no forman nada. Se diluye el tablero, el artista, los clonados poemas; el vértigo que ya no provoca, la musa que no emociona las palabras. Se endurecen los dedos antes del final lento y agónico. No sé quién escribirá el epílogo, quién sostendrá la pluma. Mi voz aplaudirá el aire antes de irse nadie la oirá para imprimirla, debo irme, inexorablemente. Fracasa el último bastión de mi esperanza el derrotero acabará derrotado, quizás hoy, quizás mañana. Definitivamente no habrá tregua sobre la herida palabra. Inconsciente concienciaSolidarias se despiertan, pasan lista sobre la cara oculta de la conciencia. Las voces no profanas se proclaman eruditas en detrimento de lo absurdo. Esas voces marcan oscuros, querellan en albedrío, se deslizan en calles de pies de brasas. Señalan. Provocan miedo, temblores. Palpitan las angustias de sin razones. Son las voces crueles avistando lo profundo, lo que quema: la flama incendiaria de la no vida la cobarde inacción del cuerpo la parálisis estentórea de la garganta, la que niega; no se asume autista. Las voces y sus verdades declaman la acción sobre el suicidio, la posible muerte ensimismada. Cuando sólo quede el aura de lo que fue ellas serán quienes cierren la ventana del despilfarro de ociosa vida de quien se declare en muerte crónica. Escribirá sobre la necia ceguera de lo que fue conciencia: no abriste los oídos no hiciste nada. MeridianosTodo habla de ti, hasta el olvido te recuerda. Trago dulce, bautismo de piel sobre mis coordenadas, flagrante apotema en travesía hacia mis frágiles lados. Circuncida los poros que respiro el aire mezclado de tu polen morena rosa sin espinas. Habla el cristal son huellas de tu nariz oliendo la distancia de lluvias, vacuos senderos donde me encontrabas. Cada lágrima de pétalo es un pedazo de ti que recojo para a/r/marte sobre mis escamas. De paja y trapoYa no pides ni exiges tu porción de espanta-miedos, permaneces escondida intentando no ser tan amada, ignoras los reclamos sumergidos que erogan carencias de paja seca, dosificas el tiempo, el verbo conjugado a cuenta gotas y el lacre chorrea espeso obturando la memoria selectiva pervertiendo siglos que transcurran en segundos. Para que hasta entonces el espantapájaros haya adormecido su ingenuidad de ser humano. / Amado / Sin...Se mezclan, masa informe de letras de plástico con dedos diluidos sobornables débiles tibios idos. Chorrean, caen como lluvia ácida sobre el silencio, en la oquedad de la llama tenue que se apaga sin aire sin poesía. Calladas (Se esfuman)Se esfuman, las letras se esfuman sobre la hoja de niebla que sostiene la musa que también se esfuma con ella. / Calladas / Las veo partir silenciosas, lentamente, sin pausas. Les he hablado de amor para que no se vayan; les he contado de mis días para que no se vayan; desparramé te quiero en todas sus ventanas para que no se vayan; pero se esfuman tras las persianas. / Calladas / (¡Y cuánto me hacen falta!) Las alas de la rosaHay una rosa en la humedad del suelo, sus pétalos deshilachados huelen a tumba ¿Has visto alguna vez alas sin mariposas? Mira las hilachas de esa flor muerta, acaso sean alas marchitas. / Quizás la rosa, última metamorfosis de la oruga / Cosas que se dicenDicen: / hay una realidad vertiginosa llamada vida / Y yo escribiendo a musas desdibujadas en manchas de humedades descascaradas como otras manchas sobre recuerdos húmedos, viejos, como esta imagen descascarada y seca que se dice poeta. ImaginarioCon nocturnos pasos anhelantes caminaba contando las baldosas dibujando su rostro en la vereda, alguien interrumpió su aire no se dio vueltas para ver quién era. Se detuvo en el entrecejo justo encima de una baldosa floja, brotaron lágrimas debajo de ella y dibujó un pañuelo desde su cabellera. Con el cordón de la acera un collar de madreperla; robó dos luces verdes de semáforos le puso vida a sus ojos; sobre su estilizado garbo dos piernas de siempre verdes prolongaron su cadera; como cálidos brazos tomó prestado dos gajos de madreselvas; bajó la luna menguante para su sonrisa, y se tendió a su lado a dormir con ella. Entre tus dedos (Garúas)Quietas mano eras sobre la tarde emancipada. Oye la lluvia en los gorriones, temen el silencio del sol ausente; escúchame: / absorbe la plenitud del agua y plántame un beso de nubes derretidas, seduce al grafito de mis raíces / Y el beso respondió gallardo desde tu esfinge altiva de rosa negra; fueron resina los elogios boreales que tu boca prodigó a mi basta geografía; saboreo tus manos disfrazadas de lluvias gotas filosas cortando la sequía. / son mis gorriones sin miedos regresando entre tus dedos de garúa / A tus muslosSobre tu amplia frente he derrapado un beso en descendiente hasta las curvas que forman tu escollera y descubrí tu vainillada esencia regando amapolas negras entre tus piernas. Y tus muslos ¡Ay amor, tus muslos! compuertas abiertas a mi torrente, tornaban vértigos nacarados entre tu amanecer y mi poniente; entonces cantamos en sonidos primitivos, golpeando paredes de vientres plácidos; languideció trémula la calle, se calmaron las vertientes, sobre tu escollera los restos desfallecientes y tus muslos amor ¡Ay tus muslos! Se abrieron para otro beso derrapando desde tu frente. Rueda la piedraTe hablo de amor hasta la locura de la piedra que rueda sobre la memoria fresca, moliendo horas insensibles y tú ni te enteras. Pero cuando te amo no me nace la tristeza ni la angustia, tampoco tengo razones para llorarte, de igual entonces lágrimas brotan cuando imagino la locura de la piedra; otro día muere y tú ni te enteras. De tus partesAndo sobre lo andado, preguntándome cómo será amarte estando sobre tus senos en el país del no me acuerdo. Pobre como mendigo sin brazos ando que te ando en la intransigencia, puede que me absorbas hecho aire y me encuentres en algún descuido saboreando un pedazo de ti que ha quedado entre los labios y mi costado. Hasta entonces pasarán cielos encapotados, y mi piel sin paraguas y sin manos. La sexta lunaCasi muere el quinto mes, ya se fue agosto y se llevó una vida, la primavera de septiembre sin flores espía a la espera, no sé que espera, quizás otra luna de abril renacida, un quinto cuarto menguante en terrazas regadas con aguas de cocos. Mientras tanto arriba en el sexto balcón de octubre, hay una sonrisa atrapando las hojas de un ciprés que no terminan de caer. A tus ojosMis manos le dibujan versos a tu cintura y la cincela mimbre en flor; te entalla como funda al corazón, te rebela en astros y conjuros mientras la luna se procrea en cuatro cuartos menguantes; dos por tus senos, dos por tus ojos también senos, donde me descubres desnudo. A tu aireEs tu piel que seduce el aire de las campanas; trinos de calandrias tu badajo. Es tu voz ecos lejanos llamando el alba del ciprés, cortando el hambre de sus paisajes. Y la luz ciega las voces del árbol que responden en vientos enamorados, a tus oídos, subyugados por otras brisas más calmas. InventándonosTe he inventado la piel, los besos; tus párpados cerrados cuando te he acariciado los miedos. He inventado mis vuelos, mis caricias de ala sobre tu cielo, mis sortilegios de amor, los arpegios. Te he dado forma de sueño, me has dado forma de hombre. ÍntimamenteEncuadro tu horizonte, parpadeo y ya no estás en él; me queda tu imagen como una fotografía inquieta que me sonríe cómplice, traviesa. Desde mi sueño me dice: / Siempre estaré para ti / Los ruidos siguen en mis calles vacías… como si nada… Te pienso... siempre estaré para ti. Se quiebraSobreviviendo, sostenido en un amor implícito se quiebra … no sirve pegar los pedazos. Las costuras… De un lado las manos quietas y el amor…implícito, del otro lado, el amor vivo. Si al menos quedara una astilla que refleje dos rostros juntos, pero son añicos, intentando… son sólo deseos unir los pedazos, el amor implícito es cristal débil que se quiebra, sin tacto. A tus costillas de arcillaVuelvo al cántaro donde deposito las palabras que se impregnan con tu líquido de vida, que bebo cada vez que te leo en tu verbo poesía, es tu barro fresco de sangre tibia amaneciendo a mi vida. ¿Que haré cuando te agotes y ya no exprimas tu cintura para mi sed, para mi búsqueda? No reconocerás mis labios apoyados a tus vértebras, el cántaro se vaciará de lluvias y serás solamente arcilla. |
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